Sigmund Freud: vida
y obra del célebre psicoanalista
Sigmund
Freud es, quizás, el pensador más famoso, polémico y carismático de la
psicología del siglo XX.
Sus
teorías y su trabajo han dejado una huella importante en el modo en el que
durante décadas se han dado explicaciones sobre el desarrollo en la infancia,
la personalidad,
la memoria, la sexualidad .Muchos psicólogos han sido influenciados por su obra, mientras otros han
desarrollado sus ideas en oposición a él.
Hoy en día, la psicología científica se desarrolla al margen de las ideas de Sigmund Freud. Sin embargo, eso no le resta valor histórico a este investigador. A continuación, repasaremos su vida y su obra.
Hoy en día, la psicología científica se desarrolla al margen de las ideas de Sigmund Freud. Sin embargo, eso no le resta valor histórico a este investigador. A continuación, repasaremos su vida y su obra.
Freud
es el padre del psicoanálisis, un método que tiene como objetivo el
tratamiento de enfermedades mentales. El psicoanálisis freudiano es una teoría
que intenta explicar el comportamiento de los seres humanos y se basa en el
análisis de los conflictos sexuales inconscientes que se originan en la niñez.
Esta teoría sostiene que los impulsos instintivos que son reprimidos por la
conciencia permanecen en el inconsciente y afectan al sujeto. El inconsciente
no es observable por el paciente: el psicoanalista es quien debe volver
accesibles dichos conflictos inconscientes a través de la interpretación
de los sueños, los actos fallidos y la asociación libre.
El
concepto llamado “asociación libre”, trata de una técnica que busca que el
paciente exprese, durante las sesiones de terapia, todas sus ideas, emociones,
pensamientos e imágenes tal y como se le presentan, sin restricciones ni
ordenamientos. Tras esta apertura, el psicoanalista debe determinar qué
factores, dentro de esas manifestaciones, reflejan un conflicto inconsciente.
El famoso caso de
Anna O.
El
caso de Anna O. (su nombre real era Bertha
Pappenheim) marcó un antes y un después en la carrera de un joven
Freud. Anna O. era una paciente de Breuer que sufría histeria, pero ambos se
hicieron cargo de su problema. La paciente era una joven que en otoño de 1880
enfermó. Cuando tenía cumplidos los 21 años, inesperadamente su padre cayó
enfermo y se vio obligada a cuidar de él. Fue tanta su atención hacía su padre,
que el gran descuido que ella se dio a sí misma la condujo hacia la anemia y
debilidad.
Breuer y la histeria
Breuer
llegó a la conclusión de que las pacientes que mostraban los síntomas de la
histeria no tenían dolencias físicas, sino que, en realidad, sus síntomas eran
el resultado de la acción permanente de ciertas experiencias traumáticas del
pasado y que se habían reprimido, aunque no olvidado, y además, que al liberar
dichos pensamientos reprimidos, exteriorizándolos y aceptándolos de manera
consciente, los síntomas desaparecían. En un principio, Breuer no hizo públicos
sus descubrimientos, pero los compartió con Freud. Este último utilizó dicho
método, pero dejó de lado la hipnosis y en su lugar estableció el procedimiento
de “asociación libre”.
Más
tarde, la relación entre Breuer y Freud comenzó a decaer debido a varias
discusiones en el campo de lo científico. Breuer se apegaba a una concepción
cientificista clásica que no aceptaba la separación total entre fisiología y
psicología, mientras que Freud apostaba por la creación de todo un sistema teórico
nuevo para la psicología y una independencia absoluta de cualquier otra rama
médica. Por otro lado, Breuer concebía al método catártico con la hipnosis,
pero sin la adopción de la “asociación libre” ni otras modificaciones y
ampliaciones sugeridas por Sigmund Freud. La amistad acabó por romperse
definitivamente al año de una publicación conjunta
La mente
inconsciente
Sigmund
Freud desarrolló un mapa topográfico de la mente en el que describió las
características de la estructura y el funcionamiento de la mente. En este
modelo, la mente consciente es solo la punta del iceberg. En la mente
inconsciente descansan muchos de nuestros impulsos y deseos primitivos que
están mediados por la preconciencia.
Freud
descubrió que algunos eventos y deseos causaban tanto miedo y dolor a sus
pacientes, que permanecían guardados en el oscuro subconsciente, afectando
a la conducta de manera negativa. Esto sucedía debido al proceso que llamó
“represión”. En su teoría da mucha importancia a la mente inconsciente, ya que
el objetivo del psicoanálisis es hacer consciente lo que está molestando en el
inconsciente.
Las instancias
psíquicas
Más
tarde, Freud desarrolló un modelo de la mente que estaba compuesto por el ELLO,
el YO y el SUPER-YO, y lo llamó el “aparato psíquico”. Tanto el ELLO,
el YO y SUPER-YO no son áreas físicas, sino
conceptualizaciones hipotéticas de funciones mentales importantes.
El ELLO opera
en el nivel inconsciente. responde al principio del placer y está compuesto de
dos tipos de instintos biológicos o impulsos a los que llamó Eros y
Thanatos. El Eros, o instinto de vida, ayuda a los individuos a sobrevivir;
dirige las actividades que sustentan la vida como la respiración, la comida o
el sexo. La energía creada por los impulsos de vida se conoce como libido. En
contraste, el Thanatos o instinto de muerte, son una serie de fuerzas
destructivas que están presentes en todos los seres vivos. Cuando la energía se
dirige hacia otros, se expresa en agresiones y violencia. Freud pensaba que el
Eros tiene es más poderos que el Thanatos, ya facilita que la gente sobreviva
en vez de autodestruirse.
El YO (o
ego) se desarrolla durante la infancia. Su objetivo es satisfacer las demandas
del ELLO dentro de la aceptación social. En contraste con el ELLO, el YO sigue
el principio de realidad y opera en el consciente y el subconsciente.
El SUPER-YO (o
superego) es el responsable de asegurar que se siguen unos estándares morales,
por lo que actúa con el principio de moralidad y nos motiva a actuar con un
comportamiento socialmente aceptable y responsable. El SUPER-YO puede hacer a
una persona sentirse culpable por no seguir las normas. Cuando hay un conflicto
entre objetivos del ELLO y el SUPER-YO, el YO actúa como mediador. El YO posee
mecanismos de defensa para prevenir la ansiedad de estos conflictos. Estos
niveles o las instancias se superponen, es decir se integran y de este modo
funciona el psiquismo humano. Este es un proceso que se va desde el momento en
que una persona nace.
Cuando
uno nace es todo ELLO, sus necesidades de alimentación, higiene, sueño y
contacto deben satisfacerse inmediatamente, porque no posee la capacidad de
espera, es decir se rige por un principio de placer, es impaciente. Poco a poco
va aprendiendo a esperar, percibe que alguien lo alienta, distingue
situaciones, es ese el momento en que surge el YO y a medida que va creciendo
continúa con sus aprendizajes.
Entre
estos aprendizajes distingue que hay cosas que no puede hacer y otras que sí,
entonces es cuando comienza a formarse el SUPER-YO. Un niño va orientando su
conducta según lo indicado por los adultos quienes le van otorgando premios o
castigos según responda o no a las normas o indicaciones que estos dan.
Los mecanismos de
defensa
Freud
nos habla los mecanismos de defensa, como las técnicas del inconsciente,
encargadas de minimizar las consecuencias de eventos demasiado intensos. De
esta manera, a través de estos mecanismos, el individuo es capaz de funcionar
con normalidad. Es una respuesta del YO, que se defiende tanto de la excesiva
presión del ELLO, cuando éste reclama la satisfacción de los impulsos, como del
desmesurado control del SUPER-YO; merced a ellos, el YO también se protege de
la presencia de experiencias pasadas de tipo traumático.
Los mecanismos de defensa son modos incorrectos de
resolver el conflicto psicológico y pueden dar lugar a trastornos en la mente,
la conducta, y en los casos más extremos a la somatización del conflicto
psicológico y las disfunciones físicas que lo expresan. Estos son algunos de
los mecanismos de defensa:
Desplazamiento
Se
refiere a la redirección de un impulso (habitualmente una agresión) hacia una
persona o un objeto. Por ejemplo, alguien que se sienta frustrado con su jefe y
le suelte una patada a su perro.
Sublimación
Es
similar al desplazamiento, pero el impulso se canaliza hacia una forma más
aceptable. Una pulsión sexual se sublima hacia una finalidad no sexual,
apuntando a objetos valorados socialmente, como la actividad artística, la
actividad física o la investigación intelectual.
Represión
Es
el mecanismo que Freud descubrió primero. Hace referencia a que el YO borra
eventos y pensamientos que serían dolorosos si se mantuvieran en el nivel
consiente.
Proyección
Hace
referencia a los individuos que atribuyen sus propios pensamientos, motivos o
sentimientos, hacia otra persona. Las proyecciones más comunes pueden ser
comportamientos agresivos que provocan un sentimiento de culpa, y fantasías o
pensamientos sexuales.
Negación
Es
el mecanismo por el cual el sujeto bloquea eventos externos para que no formen
parte de la conciencia y trata aspectos evidentes de la realidad como si no
existieran. Por ejemplo, un fumador que se niega a afrontar que fumar puede provocar
serios problemas para su salud.
Estadios de la
teoría de Freud
La
época en la que el autor de la teoría psicosexual vivió, y en la que era
habitual la fuerte represión de los deseos sexuales, sobretodo en el sexo
femenino, Sigmund Freud entendió que existía una relación entre la neurosis y
la represión sexual. Por lo tanto, era posible entender la naturaleza y la
variedad de la enfermedad al conocer la historia sexual del paciente.
Freud
consideraba que los niños nacen con un deseo sexual que deben satisfacer, y que
existen una serie de estadios, durante los cuales el niño busca placer de
diferentes objetos. Esto es lo que llevo a la parte más polémica de su teoría:
la teoría del desarrollo psicosexual.
Etapa oral
Comienza
con el nacimiento y continúa durante los primeros 18 meses de vida. Estas
etapas se centran en el placer en la boca, esa es la zona erógena. El niño
chupa todo lo que encuentra porque eso le resulta placentero y así conoce su
entorno. Por lo tanto, en esta fase el niño ya experimenta con su sexualidad.
Si el adulto, por ejemplo, le prohíbe que se chupe el dedo, la mano, etc. le
está obstruyendo la posibilidad de explorarse y explorar su alrededor. Lo cual
puede traer problemas futuros para el niño.
Etapa anal
La
fase anal del desarrollo se produce entre los 18 meses y los tres años de edad.
En esta etapa la preocupación del niño y sus padres gira alrededor del ano, es
la etapa del control de esfínteres. El goce sexual para el niño está en la
defecación. Él siente que entrega así, una producción de su cuerpo, una parte
de sí mismo y por ello es tan importante para él.
Es
una etapa de gran importancia y es fundamental que el control de esfínteres se
haga progresivamente, sin presiones. Manejar mal esta etapa va a repercutir
negativamente en comportamientos futuros.
Etapa fálica
La
fase fálica de la teoría de Sigmund Freud comienza a los tres años y se
extiende hasta los seis años. En esta etapa los genitales son el objeto de
placer y aparece el interés por las diferencias sexuales y los genitales, por
lo que es muy importante no reprimir y manejar debidamente este estadio, ya que
se podría obstruir la capacidad de investigación, conocimiento y aprendizaje
general. Freud asegura que los varones comienzan a experimentar sentimientos
sexuales hacia sus madres y ven a sus padres como competidores, por lo que
temen ser castrados, proceso que resulta en el Complejo de Edipo. Más tarde los niños se identifican con
sus padres y reprimen los sentimientos hacia sus madres para dejar atrás esta
fase.
Etapa de latencia
La
fase de latencia de Freud se desarrolla entre los seis años y el inicio de la
pubertad .Coincide con la etapa escolar y durante mucho tiempo se creyó,
equivocadamente, que la sexualidad quedaba adormecida, latente. Lo que sucede es
que durante este período el interés del niño se centra en conocer, aprender e
investigar. Un buen manejo de las etapas anteriores, contribuye muy
favorablemente al éxito escolar.
Etapa genital
Esta
fase se da en la pubertad, y una vez más, el centro de atención recae en los
genitales. Los individuos muestran curiosidad por la sexualidad genital y es
básico que encuentren en sus padres y en el mundo adulto la apertura y
disponibilidad para hablar de sexo y para aclarar y responder a sus dudas
Análisis de los
sueños
Freud
consideraba que los sueños eran importantes para poder explicar lo que
sucedía en el inconsciente, ya que mientras soñamos las defensas del YO no
están presentes. Debido a esto, mucho material reprimido se hace consciente,
aunque de una manera distorsionada. Recordar fragmentos de los sueños puede
ayudar a destapar las emociones y los recuerdos enterrados. Por lo tanto, los
sueños juegan un papel importante en la mente inconsciente y sirven para dar
pistas de como éste opera.
Sigmund
Freud distinguió entre contenido manifiesto (lo que se recuerda del
sueño) y contenido latente, el significado simbólico del sueño (lo que
intenta decir). El primero es superficial y el segundo se manifiesta a través
del lenguaje de los sueños. El autor de la “Teoría de la interpretación de los
sueños” menciona que todos los sueños representan la realización de un deseo
por parte del soñador, incluso las pesadillas. Según su teoría, la
"censura" de los sueños produce una distorsión de su contenido. Así que
lo que puede parecer un conjunto de imágenes soñadas sin sentido, a través del
análisis y de su método "descifrador", realmente puede ser un
conjunto de ideas coherentes.

